Recuerdo que cuando vi le película 400 me pareció un fallo garrafal el que el traidor a los griegos, acudiera ante todos los jefes espartanos llevando consigo el dinero que le habían pagado los persas por su vil acción. Cualquier persona normal ya lo hubiera puesto a buen recaudo. Seguramente en la Suiza o Andorra de la época.
Pero después de ver cómo Zapatero guardaba esas joyas y el dinero en su despacho profesional, empiezo a ver el detalle como una genialidad del director.
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