No he podido por menos que comparar los dos conciertos a los que he ido de Loquillo en mi vida. El primero fue en los 80. También es verdad que iba por los teloneros, Siniestro Total, en el rocódromo de Madrid. Al aire libre. Todo gente joven, festiva, bailando, disfrutando de la música, y pendientes del espectáculo.
Ayer, en el recinto ferial de Boadilla del Monte, a cubierto por si llovía, esa misma gente joven, con alopecia generalizada, por motivos físicos mucho menos bailona, y más pendiente de lograr un buen encuadre al grabar al cantante, que aunque mantiene el tupé, ha adquirido una evidente tonalidad blanca. Los años no perdonan. Pero qué maldita manía de pasar todo el concierto grabando con el telefonito en alto dificultando la visión de los que están detrás. Se hacen un par de fotos y basta.
Eso por no hablar de los que tienen el capricho de halagar a la novia o hijo subiéndoselos a los hombros para que vea el concierto con total comodidad, aunque eran los menos debido a la media de edad de los espectadores.
Son las manías del presente. Si la batería del teléfono da para grabarlo te da para medio disfrutarlo en directo y en casa, medio pendiente del cantante y grabado de cualquier manera.
ResponderEliminarUn saludo