

La Policía no acaba de creerse esta versión y sospecha que el relicario se halla en poder de algún coleccionista caprichoso.
Pero supongo que la Policía no acaba de desvelar la tercera posibilidad que se nos ocurre, y que sin duda sería la más terrible, peligrosa y desconcertante de todas.
Imaginemos que sucedería si alguien fuera capaz de clonar a Juan Pablo II con esa sangre. La pequeña revolución que está llevando a cabo el papa Francisco I se quedaría en nada si nos encontráramos con Benedicto XVI aún vivito y coleando, Francisco I ejerciendo y una miríada de Juan Pablos II reclamando su puesto.
El cisma de Occidente con Benedicto XIII y Urbano VI se quedaría en una niñería ante Benedicto XVI, Francisco I y Juan Pablo II1, Juan Pablo II2, Juan Pablo II3, …
Creo que en el Vaticano van a estar dispuestos a pagar cualquier rescate por la sangre.
Esa idea que se te ocurrido es muy original y desde luego digna de una buena novela policiaca con mucha intriga y suspense.
ResponderEliminarSi Juan XXIII reviviera y se uniera a Franciscus, algunos importantes sotanados de púrpura lo iban a pasar muy mal.
Cosas más raras veremos.
ResponderEliminarPodríamos tener cada uno nuestro propio Juanpa... y amaestrarlo para que no nos torturara con la encíclica de turno... business, business...
ResponderEliminarUn saludazo.