El jeep de dicho periodista fue detenido en un control de una de las muchísimas facciones que se dedicaban a masacrar al país. Fue encarado por un miliciano barbudo, tocado por un voluminoso turbante y armado con una no menos kalashnivok.
Y la primera pregunta que le fue dirigida al aterrado periodista no fue ni su nombre ni su nacionalidad, sino cuál era su religión.
Viendo que de su respuesta dependía su supervivencia, y deduciendo que hacerse pasar por musulmán iba a ser imposible, soltó de corrido: católico, apostólico y romano.
El fiero miliciano se quedó pensativo, y tras reflexionar unos instantes soltó un contundente: ¡Los romanos matan cristianos! Puedes pasar...


Tal vez, y Dios no lo quiera, Aznar sufre un atentado en España, y como sucedió con el que le propinó ETA, hay heridos o muertos, siguiendo la lógica de Maduro, él mismo sería el responsable, pero sabe que no hay ni juristas ni políticos que le vayan a parar los píes.
Pero mientras no estaría de más que alguien le fuera recordando de cuántas muertes de venezolanos va siendo culpable él y el pajarito reencarnado.
Qué puedes esperar de un chofer de autobús narcisista que se cree Musolini?
ResponderEliminarSon siempre los causantes de todas las barbaridades, y tienes también el ejemplo de aquel malandrino de Sadam Hussein.
Maduro, si algo aprendió de su mentor, es esparcir humo que tape sus vergüenzas.
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