Sin inmutarse, el "pillado", que parecía un armario por su corpulencia, se levantó y le dijo: "Mira, voy a trazar con esta tiza una raya alrededor de la cama, y como la traspases, ¡te corto el cuello!.".

He recordado el chiste al leer algo que sucedió durante la II Guerra Mundial. En París se había establecido el toque de queda, y los jóvenes que salían por la tarde se veían obligados a volver pronto a sus casa para evitarse problemas.
Y surgió un grupo de jóvenes que creyeron convertirse en héroes y con su hazaña prácticamente derrumbar al III Reich ellos solitos.
Su gesta consistió en que cuando salían por la tarde y acababan en casa de un amigo, pasaban allí la noche para volver a la mañana siguiente, eludiendo de tal manera la prohibición. Seguramente Hitler se tiraba de los pelos ante tal desafío.
DON ULTIMO sigue habiendo mucho fantoche cuentista por estos lares.
ResponderEliminarHéroes de opereta.
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