La Sentencia.

Hay que ir adelante, avanzar. Cuando te encuentres un traidor llámale traidor. Cuando te encuentres un ladrón, llámale ladrón. Cuando te encuentres un cobarde, llámale cobarde. Siempre adelante, hasta encontrar el sepulcro del hombre que nos va a rescatar en los luceros. Miguel de Unamuno.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Más del paso de cebra.

Los padres ya hemos salido de dudas en cuanto al individuo que regula el paso de cebra frente al colegio.

Ayer se hallaba realizando sus funciones aterido de frio y cubierto de tal manera de ropa que sólo dejaba visibles los ojos. Y sucedió que en un momento,  pese no haber ningún peatón en perspectiva mantuvo alzada la mano parando el tráfico motorizado durante una micromilésima de segundo de más. Y eso fue lo que tardó un vehículo en dedicarle un sonoro bocinazo.

Apartose el buen hombre y el conductor enfurecido arrancó, quemando rueda y rozando al sufrido regulador, a la par que por la ventanilla le largaba algún desagradable epíteto.

Respondió el interpelado con otra palabra de iguales características y por lo que el maleducado fitipaldi clavó frenos haciendo un lío al coche que ya no sabía si tenía que acelerar o frenar.

-"¿Qué pasa contigo?"- espetó el del chaleco amarillo.
-"¡Lo que tienes que hacer es quitarte de enmedio"- respondió el ofuscado automovilista.
Y sin ganas de seguir con la dialéctica, el regulador respondió con un aclarador:
-"A ver si te crees que estoy aquí por gusto".

Con lo cual las causas de la situación quedaron claras y todas nuestras simpatías se inclinaron hacia el sancionado, que seguramente vería cada auto que pasara con una incontenible envidia. Todos nos pusimos de su lado y hasta estuvimos a punto de colocarnos todos en masa a regular el tráfico en ese paso de cebra (que por otra parte no es que tenga una frecuencia de tránsito excesiva)

De hecho creo que hasta el iracundo se puso de su lado, porque subió el cristal de la ventanilla y se largó sin más comentarios.

Aún así creo que estas personas deberían cumplir su sanción de otra manera. No sirve que porten un chaleco amarillo sin ningún indicativo más. Hoy en día se pueden conseguir en cualquier sitio y en teoría cada uno debe llevar uno en su coche.

Si de lo que se trata es de someterles a escarmiento público tal vez se debería colocarles un sambenito, unas orejas de burro, un cartel explicando la falta que purga o algo parecido. De tal manera que todo el mundo pueda saber que no está ahí por gusto y el personal le trate con más respeto y dignidad, sin que nadie pague su enfado humillándoles.

Vamos, que nos tengan informados hasta que nos toque a nosotros.

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