La Sentencia.

Hay que ir adelante, avanzar. Cuando te encuentres un traidor llámale traidor. Cuando te encuentres un ladrón, llámale ladrón. Cuando te encuentres un cobarde, llámale cobarde. Siempre adelante, hasta encontrar el sepulcro del hombre que nos va a rescatar en los luceros. Miguel de Unamuno.

lunes, 17 de enero de 2011

De boicots.

Parece ser que ha andado, o anda, por España Harrison Ford patrocinando su última película.

Supongo que debe ser harto tedioso eso de que te estén llevando de un lugar para otro, sin enterarte de nada cuando estás en el extranjero. Sonriendo a diestro y siniestro sin saber si a quien diriges tu mirada es alguien importante o un aficionado que busca un autógrafo o hacerse una foto con el ídolo cinematográfico.

Es de imaginar que siendo sexagenario, con una cuenta bancaria más que abultada, con prácticamente todo hecho en la vida, a este actor y a otros en su situación le habrán dado ganas de mandar todo al garete, dedicarse a vivir la vida que les queda y quitarse para siempre de complicaciones.

Pero tal vez lo que les mantenga en la brecha sea que realmente lo que hacen es por vocación. Algo tan difícil de entender en esta época.

Pero si la vocación de Harrison Ford es actuar y por tanto simular, no acabo de entender lo que le ha sucedido durante su visita. En un acto le fue ofrecido un soberbio trozo de tortilla de patatas. Uno de verdad, nada de cocina sofisticada ni con salsas extrañas.

Tal vez el estadounidense ignorara en ese momento de qué se trataba, pero podía haber preguntado acerca de lo que se le ofrecía, y una vez informado con educación explicar que no le apetecía en ese momento, que no podía comer huevo, que estaba a dieta, que estaba empachado después del desayuno, que en ese momento no, pero que más tarde tal vez... pero no, simplemente respondió con un rotundo ¡No! y un evidente gesto de desagrado.

Los que le acompañaban pusieron cara de espanto y con cientos de gestos intentaron convencerle de que hiciera de tripas corazón y se tragara el manjar, pero no hubo manera. O tal vez le apeteciera sobremanera hincarle el diente al pedazo, pero tanta vocación de simulación le llevó a negarse a degustar el plato.

Estoy seguro ahora de que la productora de la película rastreará a diario Internet a la búsqueda de un posible grupo que pida el boicot a las películas de Harrison Ford, porque cosas más extrañas se encuentran en Facebook. Y si por un casual me encuentro con algo parecido sopesaré seriamente adherirme o no. De momento no me ha apetecido mencionar aquí el título de la película.

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