La Sentencia.

Hay que ir adelante, avanzar. Cuando te encuentres un traidor llámale traidor. Cuando te encuentres un ladrón, llámale ladrón. Cuando te encuentres un cobarde, llámale cobarde. Siempre adelante, hasta encontrar el sepulcro del hombre que nos va a rescatar en los luceros. Miguel de Unamuno.

sábado, 23 de octubre de 2010

Tertulia.

Sostiene escuetamente el diccionario de la Academia que tertuliano es la persona que concurre con otras a una tertulia. Me pregunto cómo se habrá introducido ese vocablo en el uso de la sociedad cuando parece ser que proviene de Tertuliano, un líder y escritor cristiano cartaginés del siglo II.

Cualquiera espera que en una tertulia se dé moderación, sosiego, un plácido contraste en los pareceres y un ordenado discurrir en los turnos para hablar. Vamos, nada perecido a las supuestas tertulias que podemos ver en las cadenas de televisión, y no sólo me refiero a la prensa rosa de las vísceras, sino a la de todo tipo de asuntos.

Pero cuando se observa más de cerca cómo fue la vida del tal Tertuliano se llega a la conclusión de que el pueblo se ha equivocado al comenzar el  uso de la palabra y más aún la RAE al dar por bueno el uso de ella.

No se ponen de acuerdo los historiadores acerca de si el ilustre cartaginés usaba chaqueta, pero sí en que chaquetero era un rato.
Nos encontramos con que el tal Tertuliano, que debía ser de armas tomar. De ser pagano se pasó a ser cristiano, llegó a ser presbítero de la iglesia católica, y ya para entonces combatía por escrito contra todo bicho viviente, especialmente contra los gnósticos.

Pero la iglesia católica se le debía antojar demasiado liberal, así que se pasó a los montanistas, que eran mucho más rigurosos y duros en la admisión de miembros. Ahí tampoco debíó estar muy a gusto, porque enseguida pensó que eran algo lasos y relajados, así que no le quedó más remedio que montar su propio grupo: los tertulianistas, que se reunían en Cartago en una basílica. De allí parece que se fueron desplazando hacia el Oriente.  Incluso sostiene San Agustín en que finalmente regresó a la iglesia católica, aunque los investigadores no dan mucha veracidad a esa teoría.

Viendo la obsesión de este hombre por estar él y nada más que él en posesión de la verdad cambiando de bando sin el más mínimo problema, uno tiene la conclusión que el grupo tanto se desplazó hacia el Oriente, que finalmente han dado la vuelta al globo llegando a España. Ahí tenemos el caso de la nueva ministra de Medio Ambiente. Pronto la tendremos de tertulia en el consejo de ministros.

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