Escribo esto justo el día en que el Sol y la Luna van a estar alineados de tal manera que durante unos escasos segundos sumirán a parte de la tierra en tinieblas. Algo que hace siglos tenía su gracia porque la mayoría de los humanos no sabían de qué iba el asunto, y fomentaría el terror, la superstición y la sensación de que el Apocalipsis ya estaba encima.
Esas sensaciones ya las tenemos antes del eclipse, y seguirán una vez que vuelva la luz, porque esto no cambia.
Pero no todo son malas noticias. Al parecer el sombreado del sol no va a ser visible desde Ceuta y Melilla, por tanto nos hemos ahorrado el reparto gratuito de gafas entre todos los que aún quedan después de la invasión, asimismo nos vamos a ahorrar la atención sanitaria de todos aquellos que sin duda iban a mirar al astro rey a puerta gayola. No todo iba a ser malo.