Su finalidad es protestar por las condiciones laborales en que trabajan los que se dedican a la hosteleria.
Evidentemente, se refieren a los asalariados, no a los propietarios. A estos últimos, los diseñadores de las pegatinas los deben ver con sombrero de copa, fumando un gran puro y tomándose una gran copa de coñac al acabar la jornada junto a una chimenea.
Eso si, curiosamente ninguna ha sido pegada en kebabs, restaurantes chinos o de comida sudamericana. Al parecer, los trabajadores de esas empresas cobran sueldos fabulosos, trabajan en horarios reducidos y al final de la jornada se preguntan si han trabajado o no, por lo poco fatigados que se encuentran.