Hace ya muchísimos años, cuando llevaba a mis a la guardería, observaba algo curioso. El centro pertenece a un colegio católico, concertado pero católico.
Al depositar a los tiernos infantes, se podía dejar los carritos de bebé en la puerta del establecimiento, y me llamaba la atención como en más de uno, en la bandeja existente entre las cuatro ruedas, se podían vislumbrar ejemplares de ¡Despertad! y La Atalaya, publicaciones de la organización religiosa de los testigos de Jehová. Me parecía algo de una incoherencia absoluta.
Me parecía que iba a ser difícil contemplar algo parecido, pero, al cabo de los años, me he encontrado con una situación parecido. En Granada, unos padres musulmanes que tienen escolarizada a su hija en un colegio católico, han demandado al colegio porque no imparte a su hija la asignatura de religión islámica. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha rechazado la demanda dado que la Comunidad Andaluza había ofrecido a los padres varios colegios donde sí se daba dicha asignatura.
A ver cómo defienden a los padres esos de cada cierto tiempo corean aquello de ¡Las aulas libres de religión!