Durante este pasado fin de semana, con el sábado como día de Reyes, en España se ha dado por terminada la Navidad. El lunes miles de estudiantes se incorporarán a sus clases y miles de trabajadores habrán finiquitado los últimos días libres pendientes del año recién acabado.
Y muchos españolitos tuvieron la feliz idea de emular a los Reyes Magos y ponerse en carretera, haciendo uso del GPS a falta de estrella que les guiara, pero cuando toda esta gente ha tenido que cruzar el sur de Segovia, se ha encontrado con una buena nevada, nevada que ha dejado impracticable las carreteras de peaje de la A6, que al llegar al punto donde pagan los que bajan al sur y fichan los que van al norte, y donde, ya con buen tiempo y en fin de semana, se montan unos buenos embotellamientos, y donde al juntarse la inclemencia meteorológica, ha llegado el caos absoluto. Tampoco es la primera vez. Pero los que optaron por no rascarse el bolsillo y utilizar la Nacional han tenido menos problemas, y al final las Autoridades han aconsejado ir por hay.
Supongo que las empresas adjudicatarias de los peajes se estarán lamentando de que el pago se hace por el trayecto realizado y no por el tiempo de estancia en sus vías. Se hubieran forrado más aún.
Pero lo curioso ha sido el verdadero encaje de bolillos que han tenido que hacer las emisoras habitualmente críticas con el gallego que mora en La Moncloa: Tenían que criticar de la maneras más ácida y destructiva la gestión de las autoridades de la crisis, pero a la vez resaltar, loar y llevar a los altares como la UME, la Unidad Militar de Emergencias, creada por Zapatero, rescataba y auxiliaba a los atascados.
Me llamó la atención ver como una conductora se quejaba de que uno de los atrapados se había quedado sin insulina, y como se había comunicado a los militares tal circunstancia, y como nadie le había llevado al afectado dicho medicamento. La locutora prácticamente dejó caer que la culpa era de Rajoy por no haber llevado personalmente la insulina al conductor necesitado.



