La Sentencia.

Hay que ir adelante, avanzar. Cuando te encuentres un traidor llámale traidor. Cuando te encuentres un ladrón, llámale ladrón. Cuando te encuentres un cobarde, llámale cobarde. Siempre adelante, hasta encontrar el sepulcro del hombre que nos va a rescatar en los luceros. Miguel de Unamuno.

martes, 8 de noviembre de 2022

Ballets.

 Durante la I Guerra Mundial, reinaba en España Alfonso XIII. España permanecía neutral durante el conflicto, y es sabido que las naciones neutrales durante una guerra pueden hacer sabrosos negocios y disfrutar de variadas ventajas.

Una de ellas que los Ballets Rusos de Daghilev no podía actuar prácticamente en ningún lugar de Europa, así que recalaron en España amparados por la protección del monarca.

Actuaron en varios lugares de España y se relacionaron con varios artistas españoles, de donde llegó a surgir obras que combinaban la cultura rusa y española.

Pero las giras no acabaron demasiado bien, en pocas de ellas se llenaron los aforos, e incluso en un traslado, un baúl con partituras y materiales diversos cayó al mar, perdiéndose para siempre.

Se ha dicho que el público español de la época no estaba preparado para tanta cultura de sopetón, y que la sobredosis fue excesiva.

Se me ocurre que tal vez también influyó el recelo de los rusos al mezclarse con los artistas españoles. Estos eran sus sobrenombres entre tantos: “El Estampío”, “Mate el sin pies”, “La Gabriela del Garrotín”, etc.

Es de suponer que cuando les tradujeran al ruso los motes, los rusos quedarían un tanto perplejos.

Al acabar la guerra, los rusos volvieron a su patria y acá dejaron una retahíla de empresarios arruinados, y  El Estampío, Mate el sin pies y Gabriela del Garrotín, siguieron en sus tablaos.

2 comentarios:

  1. Suele ocurrir que no es oro todo lo que reluce.

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  2. Al menos, esos rusos no tuvieron que morir en el frente. Siempre hay que buscarle el lado bueno a las cosas

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