Durante estas navidades he sufrido un percance. Cortando jamón, casi me cerceno un dedo. Un accidente habitual del que todavía me estoy recuperando.
Ello me ha llevado a pergeñar una hipótesis histórica, y es acerca de porque el Islam prohíbe el consumo de carne porcina.
Si yo, pertrechado del correspondiente cuchillo jamonero, casi pierdo peso por la vía rápida, qué mal lo tuvieron que pasar los primeros sarracenos para cortar sus lonchas con cimitarras, alfanjes, yataganes, saifes, etc. Sin duda el número de combatientes incapacitados por falta de falanges tuvo que ser elevado.
Así que no creo que la mencionada prohibición sea por evitar las enfermedades que se propagaban por el consumo de carne de cerdo con parásitos o para diferenciarse culturalmente de otras religiones, el motivo sería preservar la integridad física de los creyentes.
No es una mala teoría. Desde luego cortar jamón es una actividad de riesgo. Que se mejore tu dedo y feliz año nuevo.
ResponderEliminarNo había caído. :). Un beso
ResponderEliminarNo está mal como teoría.
ResponderEliminarPues en alguna religión tendría que estar prohibido el melón, que también es bastante traicionero en cuanto al grosor de su cáscara.
ResponderEliminarSaludos
Vale la chanza, por supuesto. Pero la realidad es que la islamización de Europa es un problema serio que debía haberse comenzado a enfrentar ayer. El mejor ejemplo es que Emiratos Arabes Unidos retiró becas de estudio para sus súbditos que quieran estudiar en Inglaterra, por temor a que esos estudiantes se conviertan en fedayines de la Hermandad musulmana.
ResponderEliminarNo creo que el objetivo de los yihadistas se cumpla, pero, para esto, la zona Euro entrará en un período de inestabilidad y guerras intestinas de lo más tenebroso