Anda por ahí un dicho que reza que la a menudo la realidad supera la ficción. Pero hay ocasiones en que se entremezclan de tal manera que ya ni se sabe lo que es verdad y lo que es mentira, llegando en ocasiones a ostentar ambas condiciones a la vez.
De siempre nos ha llegad de los EE.UU. multitud de series basadas en hospitales, médicos, pacientes y demás parafernalia. Al parecer la llegada de la Covid 19 ha provocado multitud de trastornos en los platós de grabación, haciendo que la gran mayoría de estas series interrumpan sus grabaciones.
Vamos, es como si John Wayne se escondiera en su camerino porque alguien habla de que hay un tiroteo en la calle. Supongo que en las funciones de los dobles no estará contemplado este tipo de riesgo.
Tal vez si solicitan médicos, enfermeras, auxiliares y celadores reales que estén en el paro para que intervengan en el rodaje, lo podrían reanudar. Como dijo aquel: "Más cornás da el hambre".
La Sentencia.
Hay que ir adelante, avanzar. Cuando te encuentres un traidor llámale traidor. Cuando te encuentres un ladrón, llámale ladrón. Cuando te encuentres un cobarde, llámale cobarde. Siempre adelante, hasta encontrar el sepulcro del hombre que nos va a rescatar en los luceros. Miguel de Unamuno.
lunes, 3 de agosto de 2020
lunes, 27 de julio de 2020
Santa Sofía.
Al final Erdogan se ha salido con la suya y ha declarado a la catedral de Santa Sofía como mezquita, dedicada al culto. Antes estaba considerada como museo abierto al público y ahora será templo.Supongo que el gesto le habrá valido el apoyo de los sectores religiosos y el rechazo de los laicos, ya que como suele suceder con estas cosas, es de dudar que se vaya a detener ahí.
Pero hay otro sector del que seguramente se va a labrar el más firme repudio: el económico.
Es sabido que en toda mezquita que se dedica al culto hay partes que no pueden ser visitadas por los no creyentes, esos no creyentes, visitantes de Estambul se lo pensarán mucho antes de ver un monumento en el que una parte sustancial no la va a poder visitar. Además en la zona accesible se ha procedido a tapar toda imagen o resto de la época en que el edificio fue iglesia cristiana, con lo cual menos encantos aún para el posible visitantes.
Flaco favor a la economía estambuliota, y tal vez una miaja de ayuda para la recuperación del devastado turismo español.
domingo, 19 de julio de 2020
Créditos, no subsidios.
Recuerdo, hace ya muchísimos años, que al salir del cine
tras ver Independence Day, un amigo me comentaba:
-No está mal la película, pero no cuela que si aquí, en la
tierra, un virus hecho para Windows no funciona en un Mac, ¿cómo va a funcionar
un virus de la tierra en un supuesto sistema operativo extraterrestre?
Una paradoja similar se está dando en Europa cuando Pedro
Sánchez con su sistema operativo acostumbrado al sistema de subsidios, que da
dinero a cambio de votos y fidelidad electoral, pero nada más, se ha encontrado
con el sistema operativo de los otros, que
dice que se den créditos pero que hay que devolver con trabajo y hasta
con intereses, y luego que cada uno vote a quien le dé la gana. Incluso con el matiz danés que hace que quien
recibe ayudas estatales pierda el derecho al voto para evitar ese tipo de
chantaje social.
No ha colado, como ha intentado algún medio, decir que era
el enfrentamiento entre catolicismo y protestantismo, porque entre los que no
están por la labor de soltar el dinero alegremente está la muy católica
Austria, e incluso el enfrentamiento ideológico porque en ese bando está la muy
socialdemócrata Suecia.
Habrá que ver qué sucede cuando, a la vuelta, Pedro le tenga
que explicar a su muy nutrido Consejo de Gobierno que por Europa nos piden esfuerzo y trabajo a
todos, acompañado de control y austeridad. Sobre todo a aquellos que tienen un
sistema operativo más extremo aún.
lunes, 13 de julio de 2020
Alzheimer.
Recientemente he tenido conocimiento de un caso de lo más curioso.
Una mujer acude al médico acompañada de su madre, ya mayor. Una vez allí le explica al galeno que su anciana madre comienza a dar muestras de senilidad. Se le olvidan las cosas, repite lo que acaba de decir, dice haber estado donde no ha estado y niega con vehemencia lo evidente y comprobado, que seguramente va a ser cosa de Alzheimer.
Se activa el papeleo y se somete a la señora a toda una batería de pruebas ya predeterminadas. Lo cual lleva tiempo, gastos y molestias. Todo ello con varios especialistas implicados.
Pasa el tiempo y la joven es citada para conocer los resultados. Una vez allí, se le comunica que su madre está perfectamente aparte de un poco de hipertensión, presbicia y algo de sordera. Nada grave.
La hija se niega a dar por bueno el resultado y apela a su derecho a conocer una segunda opinión.
Se le deriva a otro médico, el cual, por si acaso, vuelve a pedir prácticamente las mismas pruebas y alguna más por si acaso, más tiempo, dinero y molestias.
Cuando nuevamente son citadas hija y madre, el veredicto es el mismo, incluso se ha rebajado la hipertensión. La hija monta en cólera, monta una escandalera descomunal, amenaza con denunciar pero se conforma con poner una reclamación.
Casualmente, esperando a ser atendida, se halla una vecina de las dos implicadas, y cuando por fin es antendida, le comenta al doctor sotto voce:
-Pero, ¿le han hecho alguna prueba a la Juani, la hija? Porque esa nunca a regido muy bien y según le van cayendo los años cada vez está peor. Fíjese que el otro lunes me dijo que habían estado en la sierra pasando el fin de semana y el domingo por la mañana la saludé desde mi ventana mientras tendíamos.
Una mujer acude al médico acompañada de su madre, ya mayor. Una vez allí le explica al galeno que su anciana madre comienza a dar muestras de senilidad. Se le olvidan las cosas, repite lo que acaba de decir, dice haber estado donde no ha estado y niega con vehemencia lo evidente y comprobado, que seguramente va a ser cosa de Alzheimer.
Se activa el papeleo y se somete a la señora a toda una batería de pruebas ya predeterminadas. Lo cual lleva tiempo, gastos y molestias. Todo ello con varios especialistas implicados.
Pasa el tiempo y la joven es citada para conocer los resultados. Una vez allí, se le comunica que su madre está perfectamente aparte de un poco de hipertensión, presbicia y algo de sordera. Nada grave.
La hija se niega a dar por bueno el resultado y apela a su derecho a conocer una segunda opinión.
Se le deriva a otro médico, el cual, por si acaso, vuelve a pedir prácticamente las mismas pruebas y alguna más por si acaso, más tiempo, dinero y molestias.
Cuando nuevamente son citadas hija y madre, el veredicto es el mismo, incluso se ha rebajado la hipertensión. La hija monta en cólera, monta una escandalera descomunal, amenaza con denunciar pero se conforma con poner una reclamación.
Casualmente, esperando a ser atendida, se halla una vecina de las dos implicadas, y cuando por fin es antendida, le comenta al doctor sotto voce:
-Pero, ¿le han hecho alguna prueba a la Juani, la hija? Porque esa nunca a regido muy bien y según le van cayendo los años cada vez está peor. Fíjese que el otro lunes me dijo que habían estado en la sierra pasando el fin de semana y el domingo por la mañana la saludé desde mi ventana mientras tendíamos.
domingo, 5 de julio de 2020
Frío.
Aunque actualmente se está produciendo algún que otro
rebrote, parece ser que lo peor puede llegar en otoño. Volverá el frio y la
coronavirus se sentirá revitaliza volviendo a la carga con bríos renovados.
Pero no deben esperarse los expertos a que lleguen los fríos
para saber qué va a pasar. Ahora mismo pueden hacer estudios fáciles y baratos
para saber qué va a pasar cuando bajen las temperaturas.
Ayer mismo estuve comiendo en un restaurante. En el exterior
hacía un calor del demonio, que seguramente tendría al virus subyugado y contra
las cuerdas, pero dentro del local el aparato del aire acondicionado iba por
libre teniéndonos a todos ateridos y echando de menos un buen abrigo.
Estoy seguro de que si en ese momento alguien infectado hubiera tosido
dentro, todos los allí presentes hubiéramos quedado contagiados ipso facto sin
necesidad de PCR que lo atestiguara.
Sugiero a Simón y su cuadrilla que en los nuevos contagios,
que sin duda se producirán, verifiquen si antes han estado comiendo o cenando
en un restaurante con aire acondicionado, esa arma letal silenciosa. Tendrían
mucho ganado.
Sirva como ejemplo el hecho de que en la televisión
retransmitían un partido, y cuando el árbitro paró el encuentro para que los jugadores se hidrataran para
recuperarse del calor, todos nos miramos sorprendidos pensando que se trataba
de veintidós locos de atar.
lunes, 29 de junio de 2020
Categorias.
En estos tiempos en los que inusitadamente ha aumentado la cantidad de defunciones diarias, por una simple cuestión de estadística también caen famosos varios: deportistas, políticos, artistas y personalidades varias.
Cuando tan luctuoso hecho se produce, los informativos dan cuenta de los méritos del difunto, y a veces los deméritos si no hay forma de ocultarlos o el ideario de la emisora no coincide con la del finado.
Y es curioso que por mucho que el locutor proclame las virtudes y logros del muerto, a menudo el gran público no tiene la más remota idea de quién se trataba, y que por mucho que se empeñen los medios de comunicación, el que ha caído seguirá siendo ignorado, nadie se preocupará por averiguar más de él y el más implacable olvido llegará una vez que sobre su tumba caiga la última paletada o sus cenizas sean dispersadas donde haya tenido a bien en su testamento.
Luego estarían aquellos que suenen entre la opinión pública. Esta no sabrá mucho de ellos, lo lamentará en función de la edad o circunstancias del muerto, y hasta se abrirá el Google por saber algo más de él, y hasta con un poco de suerte se hará por ver sus películas, comprar algún libro y hasta lamentar en público lo sucedido como si uno estuviera al corriente de todos los avatares del que nos ha dejado. Sería una situación intermedia. Hasta tal vez el ayuntamiento correspondiente le otorgue una calle o una placa que en una década o dos nadie sabrá a quién está dedicada.
Y finalmente están los que, pocos en realidad, son lamentados de verdad, o cuya muerte sea acogida con regocijo, todo en función del dichoso ideario. Muchos tendrán sus obras, se leerá sobre él lo que ya se sabe, y la calle o placa de rigor ya estaba preparada de antemano. Son la élite de la élite.
Lo curioso es que muchos se pensarán que van a acabar en uno de estos tres grupos pero muchos ni acertarán, teniendo en cuenta además que existe una tercera categoría, la que recoge a aquellos cuya muerte pasará totalmente desapercibida por los medios de comunicación y recibirá la misma notoriedad que si hubiera fenecido cualquier hijo de vecino, la gran mayoría sin duda.
Cuando tan luctuoso hecho se produce, los informativos dan cuenta de los méritos del difunto, y a veces los deméritos si no hay forma de ocultarlos o el ideario de la emisora no coincide con la del finado.
Y es curioso que por mucho que el locutor proclame las virtudes y logros del muerto, a menudo el gran público no tiene la más remota idea de quién se trataba, y que por mucho que se empeñen los medios de comunicación, el que ha caído seguirá siendo ignorado, nadie se preocupará por averiguar más de él y el más implacable olvido llegará una vez que sobre su tumba caiga la última paletada o sus cenizas sean dispersadas donde haya tenido a bien en su testamento.
Luego estarían aquellos que suenen entre la opinión pública. Esta no sabrá mucho de ellos, lo lamentará en función de la edad o circunstancias del muerto, y hasta se abrirá el Google por saber algo más de él, y hasta con un poco de suerte se hará por ver sus películas, comprar algún libro y hasta lamentar en público lo sucedido como si uno estuviera al corriente de todos los avatares del que nos ha dejado. Sería una situación intermedia. Hasta tal vez el ayuntamiento correspondiente le otorgue una calle o una placa que en una década o dos nadie sabrá a quién está dedicada.
Y finalmente están los que, pocos en realidad, son lamentados de verdad, o cuya muerte sea acogida con regocijo, todo en función del dichoso ideario. Muchos tendrán sus obras, se leerá sobre él lo que ya se sabe, y la calle o placa de rigor ya estaba preparada de antemano. Son la élite de la élite.
Lo curioso es que muchos se pensarán que van a acabar en uno de estos tres grupos pero muchos ni acertarán, teniendo en cuenta además que existe una tercera categoría, la que recoge a aquellos cuya muerte pasará totalmente desapercibida por los medios de comunicación y recibirá la misma notoriedad que si hubiera fenecido cualquier hijo de vecino, la gran mayoría sin duda.
lunes, 22 de junio de 2020
Cuestión de actitud.
Es un principio fundamental en
fútbol que si un equipo sale a empatar, lo más seguro es que acabe perdiendo. Y
es que siempre hay que salir a ganar.
Si ante la grave situación en que
se encuentra el mundo, nuestro presidente solo acierta a prometer y buscar la “Nueva
Normalidad”, ello se traduce en que está buscando dejar las cosas como estaban
pero apañadas a las nuevas circunstancias, que, a día de hoy, nadie sabe en qué
van a consistir. Vamos, que va buscando el empate.
Mientras, los chinos, hace tres
años, en el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista Chino, Xi Jinping
declaraba su anhelo de convertir a China en la máxima potencia del globo,
vaticinando una “nueva era”. Y eso sí que es jugar a ganar.
De acuerdo en que ni por asomo se
puede comparar el potencial del gigante asiático con España, pero si a eso
añadimos la falta de actitud, mal empezamos y mal estamos.
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