Andan los de Éxodo, revista que defiende con uñas y dientes todo lo relacionado con la Teología de la Liberación y todo a mayor gloria de Jorge Bergoglio, intentando combinar su visión marxista de la Biblia con la dura realidad, y lo curioso es que a menudo enternece ver cómo sus encajes de bolillos les lleva a superar lo insuperable.
En uno de sus últimos números defienden la vuelta de la institución del Jubileo al mundo, esa ley por la que cada siete años se perdonaban todas las deudas y cada 50 años se volvían a repartir las tierras entre todas las tierras de Israel (Levítico 25:8-19), instituciones que debieron caer pronto en desuso porque acreedores y compradores, conociéndolas, las tendrían en cuenta a la hora de hacer sus transacciones. De hecho en el moderno estado de Israel no se sabe que consten en sus códigos de leyes.
Pero en las páginas de esta revista, y protegiendo a capa y espada todo lo que sea en favor del inmigrante, legal o ilegal, habla de que Jehová llamó para su misión al emigrante Abraham, aunque lo cierto es que cuando lo llamó él estaba pacíficamente establecido en su tierra, y no se movió ni por motivos económicos ni de persecución.
Pero combinando ambas propuestas, me pregunto cómo defenderían los redactores de la revista la conclusión lógica de que toda tierra comprada por inmigrantes deberían ser devueltas por estos a sus vendedores una vez transcurridos los 50 años de rigor. Sería una triste paradoja.
La Sentencia.
Hay que ir adelante, avanzar. Cuando te encuentres un traidor llámale traidor. Cuando te encuentres un ladrón, llámale ladrón. Cuando te encuentres un cobarde, llámale cobarde. Siempre adelante, hasta encontrar el sepulcro del hombre que nos va a rescatar en los luceros. Miguel de Unamuno.
martes, 19 de noviembre de 2019
martes, 12 de noviembre de 2019
Harina fina.
No hay nada nuevo bajo el Sol, es algo evidente. Incluso las cuestiones éticas acerca de lo que se debe o no comer no son de ahora. Ya la Biblia habla de comidas puras e impuras, papel que ahora parecen haber asumido los veganos.
Una de esas peliagudas cuestiones ya surgió en 1595, concretamente en París. La ciudad se hallaba asediada y sus habitantes la estaban pasando canutas ante la carencia de alimentos, y en tal tesitura se sugirió por algunos, los más hambrientos y desesperados, meterse en un cementerio, molerlos hasta convertirlos en harina fina y con ella hornear pan.
Parece que tan refinada repostería no se llevó a cabo (o al menos eso dice la historia), pero ahí quedó el apunte y la receta para el futuro.
Ahora que cada vez más cadáveres son incinerados, tal gastronomía podría invertir las preferencias, e incluso, siendo aún más macabros, ya que también se está poniendo de moda el consumo de insectos, algo se podría hacer con los gusanos que dejan los huesos mondos y lirondos.
Habría que preguntar a los sumos sacerdotes del veganismo qué opinan al respecto.
lunes, 4 de noviembre de 2019
Hogar, dulce hogar.
De siempre los inventos que se han empleado para usos militares con el tiempo han acabado beneficiando a la industria civil, ya sea en las mejoras que han recibido los aviones militares y que luego han pasado a las aeronaves de pasajeros o de los tanques a los automóviles.
También inventos que se han añadido a máquinas industriales, han acabado incorporados a pequeños electrodomésticos caseros, como ha sucedido con el microondas.
Y supongo que con el tiempo, una medida de seguridad que se usa en los bancos, acabará en los edificios residenciales en todo el mundo.
Me refiero a ese dispositivo simple que te permite operar con tu cajero con el pestillo cerrado cuando estás fuera de horario de oficina. Quien quiera acceder al cajero tiene que esperar a que tú acabes con tus operaciones, y así evitas indiscreciones, que te metan prisa y posibles robos.
Pues algo así se acabará imponiendo en los portales de todos los edificios de vecinos. De esa manera se acabarán esas carreras por introducirse en el ascensor para evitar compartir el viaje de ascenso, con esos segundos embarazosos en que sólo acertamos a hablar del tiempo que hace o en que evitamos entablar conversación mirando la propaganda que acabamos de sacar del buzón, o simplemente nos ponemos a mirar con sumo detenimiento las paredes del artefacto que nos lleva al hogar, dulce hogar.
Tal vez haya vecinos que no estén de acuerdo, y prefieran que todo siga como siempre, y que aprovechen esos pequeños viajes para enterarse de las vivencias del resto de los vecinos, poderlos observar más detenidamente para luego comentárselo a otros vecinos o para que todo el mundo sepa lo disconforme que está acerca del estado de limpieza del edificio o lo que le molesta el ruido que hace otro vecino del que desconocíamos la existencia.
Pero como estamos en una democracia, se vota en la próxima reunión de vecinos, y se decide por mayoría simple si se instala o no ese pestillo que hasta que no cerramos el ascensor no deja entrar a otro vecinos para disfrutar de él, y si no, que suba por la escalera.
domingo, 27 de octubre de 2019
Leche de camella.
Ha despertado siempre mi curiosidad saber qué sucederá en los países productores de petróleo el día en que se acabe el oro negro. Cómo afrontarán el negro futuro.
Hoy he conocido algo que puede ser un pingue beneficio para sus amenazadas economías y que siempre han tenido delante de ellos. Se trata de un oro blanco que es la producción y venta de leche de camella y dromedaria. -En el artículo se refieren en todo momento a la leche de camello y dromedario, pero no he querido pensar mal.-
Y lo curioso es que ese producto se vende ya a 30€ el litro, mucho más que el litro de gasolina, y todo porque, al parecer, es una leche mucho más sana, que no engorda, con más vitaminas y que crea menos intolerancia que la leche vacuna, y se está poniendo de moda a marchas forzadas.
Eso sí, parece que en España sí podemos sacar algo de tajada al negocio porque en Fuerteventura hay una gran granja camellar con unos 400 ejemplares, y aunque las dromedarias canarias producen unos 3 litros diarios frente a los 20 de sus primas árabes, se podría consumir en España a unos 8€ el litro. También hay alguna que otra granja menor en la península.
Algo es algo.
Eso si, habrá que esperar antes que nada a que los veganos de turno den su Nihil Obstat.
Hoy he conocido algo que puede ser un pingue beneficio para sus amenazadas economías y que siempre han tenido delante de ellos. Se trata de un oro blanco que es la producción y venta de leche de camella y dromedaria. -En el artículo se refieren en todo momento a la leche de camello y dromedario, pero no he querido pensar mal.-
Y lo curioso es que ese producto se vende ya a 30€ el litro, mucho más que el litro de gasolina, y todo porque, al parecer, es una leche mucho más sana, que no engorda, con más vitaminas y que crea menos intolerancia que la leche vacuna, y se está poniendo de moda a marchas forzadas.
Eso sí, parece que en España sí podemos sacar algo de tajada al negocio porque en Fuerteventura hay una gran granja camellar con unos 400 ejemplares, y aunque las dromedarias canarias producen unos 3 litros diarios frente a los 20 de sus primas árabes, se podría consumir en España a unos 8€ el litro. También hay alguna que otra granja menor en la península.
Algo es algo.
Eso si, habrá que esperar antes que nada a que los veganos de turno den su Nihil Obstat.
domingo, 20 de octubre de 2019
Y lo peor está por venir.
Pues ahora comienza a desvelarse poco a poco el misterio. Al parecer en Barcelona alguno de los detenidos por actos vandálicos han sido alguno de los famosos mena, esos menores extranjeros no acompañados, eso jóvenes surgidos de la nada, que supuestamente huyen de la guerra pero no tienen inconveniente alguno en llevarla allá donde van.
Tampoco sería extraño que anduvieran detrás de los desórdenes acaecidos en Madrid, y es que a los grupos radicales de extrema izquierda y/o antisistemas, esa cantera les puede venir como agua en mayo. Gente sin antecedentes, con experiencia en violencia nunca vista por aquí, sin nada que perder y deseosa de hacer méritos ante quien sea.
Más vale que las autoridades españolas se vayan entrevistando con las policías de los países de donde se saben que provienen, porque es lo mismo que cuando llega una enfermedad allende de los mares, ni sabemos tratarla ni tenemos vacuna, y no parece que haya intención de someter a una cuarentena preventiva a los que siguen llegando.
domingo, 13 de octubre de 2019
Patologías históricas.
Resulta curioso ese afán de calificar de genocida a Cristóbal Colón. Alguien que se encontró con ese inmenso pedazo de tierra en su camino hacia las Indias.
Hasta donde se llega a saber, él jamás cometió homicidio alguno, planeó menos aún exterminar pueblo alguno e incluso murió sin saber que lo que había descubierto era un nuevo continente. Se pensaba que aquello era Asia.
Y si tal inquina despierta un inocente como él, me imagino qué especie de Ley de Memoria Histórica se debe estar aplicando por allá para los verdaderos conquistadores. Con ellos no valdrá aquello de tener en cuenta la mentalidad de la época, valorar cómo se las gastaban las civilizaciones que se iban encontrando por el camino, el aporte cultural o calibrar cuántos de los "exterminados" fueron a causa de enfermedades.
Y es que si descartáramos los indígenas muertos por enfermedad, el número de víctimas de la conquista tampoco es tanto.
La Peste Negra que asoló Europa en el siglo XIV vino de Asía, y a nadie se le ocurre calificar de genocidas a los habitantes de esas tierras. Supongo que los mercaderes italianos también llevarían alguna que otra enfermedad a Asía y causarían su debida mortandad.
Hoy, debido a la globalización, se podría decir que las enfermedades también son globales, y si algunas están más localizadas en puntos geográficos como el Ébola, se debe al clima favorable para su desarrollo, pero mucho me temo que con el cambio climático, hasta eso va a cambiar.
Hasta donde se llega a saber, él jamás cometió homicidio alguno, planeó menos aún exterminar pueblo alguno e incluso murió sin saber que lo que había descubierto era un nuevo continente. Se pensaba que aquello era Asia.
Y si tal inquina despierta un inocente como él, me imagino qué especie de Ley de Memoria Histórica se debe estar aplicando por allá para los verdaderos conquistadores. Con ellos no valdrá aquello de tener en cuenta la mentalidad de la época, valorar cómo se las gastaban las civilizaciones que se iban encontrando por el camino, el aporte cultural o calibrar cuántos de los "exterminados" fueron a causa de enfermedades.
Y es que si descartáramos los indígenas muertos por enfermedad, el número de víctimas de la conquista tampoco es tanto.
La Peste Negra que asoló Europa en el siglo XIV vino de Asía, y a nadie se le ocurre calificar de genocidas a los habitantes de esas tierras. Supongo que los mercaderes italianos también llevarían alguna que otra enfermedad a Asía y causarían su debida mortandad.
Hoy, debido a la globalización, se podría decir que las enfermedades también son globales, y si algunas están más localizadas en puntos geográficos como el Ébola, se debe al clima favorable para su desarrollo, pero mucho me temo que con el cambio climático, hasta eso va a cambiar.
domingo, 6 de octubre de 2019
Cámaras.
Es evidente que muchos de los inventos que se hacen para colaborar en el esfuerzo bélico, después revierte en una ventaja para la sociedad. Se inventan aparatos, tecnologías y mecanismos que tras el periodo dedicado al exterminio del prójimo, con la paz se emplea en el desarrollo y bienestar de la humanidad, por paradójico que pueda parecer.
Algo parecido pasa en el deporte. Mucha de la tecnología que inventan los ingenieros para que coches y motos lleguen al máximo de velocidad y seguridad (sobre todo esto último), después pasan a los utilitarios que discurren por nuestras carreteras.
Y un ejemplo más que claro lo hemos podido ver últimamente en la República China, allí la Policía ha desarrollado un sistema de cámaras de seguridad capaz de detectar y localizar en sus calles el rostro de alguien que estén buscando. Hay miles y miles de ellas por todo el país.
Recientemente han hecho una demostración fehaciente. Un periodista de la BBC proporcionó su fotografía a las Autoridades, a continuación se alejó en coche durante unos minuto y comenzó a pasear por las atestadas calles de una ciudad. En cuestión de siete minutos había sido localizado.
En este caso me parece obvio quiénes han hecho el trabajo previo para llegar a esta maravilla tan inquietante de la tecnología: los miles y miles de bazares chinos que por todo el mundo tienen instalado un sistema de cámaras que permiten el seguimiento concienzudo de los clientes para que ni uno de ellos hurte o dañe alguno de los productos puestos a la venta (Amén del seguimiento físico que acompaña al electrónico). Y eso ante nuestras confiadas narices.
Algo parecido pasa en el deporte. Mucha de la tecnología que inventan los ingenieros para que coches y motos lleguen al máximo de velocidad y seguridad (sobre todo esto último), después pasan a los utilitarios que discurren por nuestras carreteras.
Y un ejemplo más que claro lo hemos podido ver últimamente en la República China, allí la Policía ha desarrollado un sistema de cámaras de seguridad capaz de detectar y localizar en sus calles el rostro de alguien que estén buscando. Hay miles y miles de ellas por todo el país.
Recientemente han hecho una demostración fehaciente. Un periodista de la BBC proporcionó su fotografía a las Autoridades, a continuación se alejó en coche durante unos minuto y comenzó a pasear por las atestadas calles de una ciudad. En cuestión de siete minutos había sido localizado.
En este caso me parece obvio quiénes han hecho el trabajo previo para llegar a esta maravilla tan inquietante de la tecnología: los miles y miles de bazares chinos que por todo el mundo tienen instalado un sistema de cámaras que permiten el seguimiento concienzudo de los clientes para que ni uno de ellos hurte o dañe alguno de los productos puestos a la venta (Amén del seguimiento físico que acompaña al electrónico). Y eso ante nuestras confiadas narices.
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