La Sentencia.

Hay que ir adelante, avanzar. Cuando te encuentres un traidor llámale traidor. Cuando te encuentres un ladrón, llámale ladrón. Cuando te encuentres un cobarde, llámale cobarde. Siempre adelante, hasta encontrar el sepulcro del hombre que nos va a rescatar en los luceros. Miguel de Unamuno.

domingo, 12 de diciembre de 2021

Disculpas.

 

Este pasado fin de semana me hallaba en la estación de trenes. La megafonía anunciaba las horas de llegada y salida de cada convoy junto con su procedencia o destino. Mensaje que a continuación era repetido en inglés.

Yo esperaba para coger un cercanías, cuya asiduidad me hacía no prestar atención a los mensajes, hasta que me di cuenta de que cada vez que el altavoz daba una información, añadía la coletilla de “Perdonen las molestias”, también al doblarlo a la lengua del imperio.

Ello me hizo prestar atención y me apercibí que el mensaje se emitía también en los trenes que llegaban o salían a la hora prevista. Asimismo me di cuenta de que a los viajeros extranjeros todo ello le parecía normal, mientras que muchos españoles no podían dejar de mirar sus relojes, y tras comprobar que su tren iba a salir a la hora prevista, mostraban una señal de disgusto.

Deduje que ese adendum era como una cortesía, y que los no españoles lo apreciaban así (supongo que en sus países debía hacerse una formula similar), mientras que los de aquí, muchos, lo interpretaban como que algo iba mal. Y reconozco que si yo estuviera esperando un tren “más importante” tal vez también lo hubiera hecho.

Aunque tal vez lo correcto que ese mensaje se emitiera cuando realmente hubiera un retraso, para que la disculpa pareciera un poco más sincera.

Vamos, que nos hace falta un viajero menos quisquilloso y un servicio público más dispuesto a ser sincero al disculparse, y con menos ocasiones en que tener que pedir disculpas.

 

domingo, 5 de diciembre de 2021

Putin a la carga.

 Como si no tuviéramos bastante con epidemias, atascos en los puertos, volcanes, acosos a fronteras, calentamientos globales, plásticos flotando por los océanos, etc. ahora nos encontramos con que los medios de comunicación desvelan un plan nada secreto de Rusia para invadir Ucrania el mes que viene.

No sé, lo suyo, para que una invasión tenga algo de éxito es intentarlo con el mayor secreto posible. Eso de que la prensa sepa todos los efectivos que están ya en la frontera y los que se van a desplegar en breve, suena un poco a chufla. Putin será de todo, pero tonto no parece nada.

Recuerdo que, hace muchos años, cuando aún existía la URSS, un militar me comentaba que en un ejercicio teórico se le había planteado cómo disponer un determinado número de tropas si los soviéticos habían invadido toda Europa y ya sólo quedaba un pequeño territorio en España libre de la ocupación. Su primera idea que lo único que podría hacer es rendirse con las mejores condiciones posibles, pero como esa no era, teóricamente, una opción válida, desarrolló una disposición táctica como Dios le dio a entender.

Hoy en día, tal y como esta EE. UU. y el ardor bélico de que dispone la juventud europea, el resultado sería más o menos el mismo; y Putin lo sabe (también los ucranianos).

Así que mucho me temo que si se da esa invasión el oso ruso podría llegar hasta Gibraltar, aunque tal vez sólo se trate de otra medida de presión.

De todas maneras, este fin de año habrá que estar atentos a lo que vaticinan los adivinos y futurólogos que por la tele elucubran sobre lo que nos va a deparar el año venidero.

lunes, 29 de noviembre de 2021

Mensajes sobre la pista.

  Este sábado pasado me tragué el partido de tenis entre Suecia y Kazajistán en el Madrid Arena. Con el nuevo formato dado a esta competición, me supuso ver unas seis horas de tenis. Casi nada, así que uno se podía dar cuenta de todos los detalles del partido: la “coreografía” de los recogepelotas, los gritos de los jugadores, o que los suecos a menudo hablaban entre ellos en inglés mientras que los kazajos también se animaban en ruso. Cosas de los que disfrutan de la condición de poliglotas. los diálogos entre los jugadores.

Pero un detalle que me llamó la atención es como las nuevas tecnologías también han influido en los gestos de los jugadores. En el partido de dobles, los jugadores tienen que comunicarse sus estrategias como cómo van a hacer el saque, a donde se debe desplazar el que resta, etc.

Eso es algo que ha pasado en toda la historia del tenis, pero me llamó la atención que para hablar entre ellos, los jugadores se tapaban la boca, por aquello de que ninguna cámara identificase lo que hablaban. Algo impensable hace años, porque no creo que el motivo fuera que la pareja contrincante adivinara lo que conversaban. Harto difícil para los suecos descifrar una charla en kazajo o ruso a casi 24 metros, o para los kazajos hacerse idea de una conversación en sueco, pero nunca se sabe.

A ver cómo los suecos pueden entender que cuando los kazajos se dicen “Qatti soqqui” están pidiendo que el saque se haga con un buen zurriagazo. O “Slå hårt” si son los suecos los interlocutores.

Vamos, que las manos sobran.

domingo, 14 de noviembre de 2021

Stalin.

 

Hace tiempo, Eduardo Garzón, el hermano del ministro de consumo, economista y profesor ayudante en la Universidad, sostenía que el dinero era un invento, y que por tanto se podía crear sin límites. Vamos, que por muy economista que sea, hacía dudar de qué había aprendido y qué enseñaba.

Pero, claro, es de suponer en qué fuentes debió beber cuando aprendía lo que hoy suelta por doquier por unas cuantas tertulias televisivas. Me he encontrado con un texto de los años 70, editado por el Comité Central Partido Comunista de España (marxista-leninista), vamos, estalinistas puros. Ahí se sostenía con incontenible orgullo que con Stalin se había logrado que el salario medio pasara de 991 a 1519 rublos, y todo ello manteniendo fijos los precios (a ver quién era el guapo que se le ocurría subir ni un solo decimal) y haciendo que toda la industria adoptara la jornada de 7 horas. El resultado final quedó algunas décadas a la vista, y lo curioso es que, según el mismo texto, todo se lograba sin coacción de ningún tipo, ya que el mismo Stalin, en relación con los campesinos y cómo hacer que aumentaran su producción, había escrito: “Aquí con los métodos violentos no es posible en sustancia obtener nada… Aquí actuar con la violencia quiere decir arruinarlo todo.”

A ver si va a resultar que todo lo que se ha dicho sobre lo malo que era Stalin era una terrible mentira y que la URSS se fue al garete porque era demasiado blando.

domingo, 7 de noviembre de 2021

Nucleares.

 Andan muchos medios de comunicación indignados porque Biden, promoviendo la protección al Medio Ambiente ha ordenado reducir a la mínima expresión la extracción de petróleo en todo el territorio de EE. UU.

En cambio, el presidente norteamericano exige furibundo que los países exportadores de crudo aumenten su producción. Algo necesario para que baje el precio de los barriles que debe exportar por tan curiosa estrategia.

Pero esos medios de comunicación no se aperciben de que en territorio patrio tenemos un caso muy parecido.

Desde hace años se van cerrando centrales nucleares y no se construye ninguna. Eso exige que debamos importar electricidad procedente de las centrales nucleares que Francia sí tiene abierta, y que le da pingues beneficios.

Si el afán de cerrar centrales es por aquello del peligro de un accidente, el caso del accidente de Chernobyl nos recuerda como la nube radioactiva no respeta demasiado las fronteras nacionales, y si algo así sucede en Francia, nos veríamos afectados prácticamente al instante.

Más vale que nos dejemos de preocupar de gasoductos magrebíes, tan inestables ellos, y reactivemos las centrales que ya tenemos construidas. A ver qué gobierno descubre algo tan obvio.

 

 

domingo, 31 de octubre de 2021

Donde las dan, las toman.

 

Hasta ahora España se abastecía de gas a través de dos vías principalmente: un gaseoducto que va de Argelia a España y otro que atraviesa Marruecos.

En el segundo caso, Marruecos se quedaba un porcentaje de ese gas por el concepto de dejar atravesar su territorio.

Argelia y Marruecos se las han tenido tiesas por aquello del apoyo argelino al Frente Polisario. Se acabó el contrato. Ya sólo le puede llegar gas a España a través del gaseoducto que va de Argelia a España, todo ello reforzado con el transporte por barcos.

Pero Marruecos no va a recibir gas, y se le presenta un invierno complicado.

Sugiero que España aproveche la coyuntura y compre más gas a Argelia, y continuación se lo venda a Marruecos con pingues beneficios.

Pero conociendo como se maneja este gobierno, mejor que no, que acabamos regalando el gas a Marruecos, Argelia se entera y nos cierra el grifo, quedándonos sin gas.

Dejémoslo estar.

domingo, 24 de octubre de 2021

Padre desesperado.

 Ayer, domingo, participé en una ceremonia religiosa. A la misma también asistió una madre con sus cuatro hijos pequeños.

Durante su transcurso, sus cuatro vástagos jugaron, lloraron, corrieran, rieron, gritaron y se tumbaron en el suelo. Todo ello bajo la más absoluta permisividad y beneplácito de su “encantadora” madre.

De hecho, hasta llegaron a interrumpir el acto en varias ocasiones. Todo ello para crispación paciente de los demás participantes.

Se leyó el evangelio, concretamente aquel en que un padre ruega a Jesucristo que sane a su hijo, y este lo cura.

Pensé que era extraño que la madre del hijo enfermo no hubiera acudido también a implorar el milagro, y, sin duda influido por el ambiente en que me hallaba, llegué a la conclusión de que el padre se había quedado a cargo del hijo. Éste le había proporcionado a su progenitor una jornada de lo más animada: lloros, travesuras, destrozos, negativas a comer, peticiones de lo más disparatadas, y el pobre padre, en un arrebato de locura, le había propinado al hijo de sus entretelas, un bofetón digno de Hulk, dejándole maltrecho y al borde de la tumba; lo cual había llevado al desesperado padre a acudir a Jesús para pedir por la sanidad del hijo antes de que volviera la madre.

Afortunadamente para él, en los evangelios no se menciona su nombre.