Ha despertado siempre mi curiosidad saber qué sucederá en los países productores de petróleo el día en que se acabe el oro negro. Cómo afrontarán el negro futuro.
Hoy he conocido algo que puede ser un pingue beneficio para sus amenazadas economías y que siempre han tenido delante de ellos. Se trata de un oro blanco que es la producción y venta de leche de camella y dromedaria. -En el artículo se refieren en todo momento a la leche de camello y dromedario, pero no he querido pensar mal.-
Y lo curioso es que ese producto se vende ya a 30€ el litro, mucho más que el litro de gasolina, y todo porque, al parecer, es una leche mucho más sana, que no engorda, con más vitaminas y que crea menos intolerancia que la leche vacuna, y se está poniendo de moda a marchas forzadas.
Eso sí, parece que en España sí podemos sacar algo de tajada al negocio porque en Fuerteventura hay una gran granja camellar con unos 400 ejemplares, y aunque las dromedarias canarias producen unos 3 litros diarios frente a los 20 de sus primas árabes, se podría consumir en España a unos 8€ el litro. También hay alguna que otra granja menor en la península.
Algo es algo.
Eso si, habrá que esperar antes que nada a que los veganos de turno den su Nihil Obstat.
La Sentencia.
Hay que ir adelante, avanzar. Cuando te encuentres un traidor llámale traidor. Cuando te encuentres un ladrón, llámale ladrón. Cuando te encuentres un cobarde, llámale cobarde. Siempre adelante, hasta encontrar el sepulcro del hombre que nos va a rescatar en los luceros. Miguel de Unamuno.
domingo, 27 de octubre de 2019
domingo, 20 de octubre de 2019
Y lo peor está por venir.
Pues ahora comienza a desvelarse poco a poco el misterio. Al parecer en Barcelona alguno de los detenidos por actos vandálicos han sido alguno de los famosos mena, esos menores extranjeros no acompañados, eso jóvenes surgidos de la nada, que supuestamente huyen de la guerra pero no tienen inconveniente alguno en llevarla allá donde van.
Tampoco sería extraño que anduvieran detrás de los desórdenes acaecidos en Madrid, y es que a los grupos radicales de extrema izquierda y/o antisistemas, esa cantera les puede venir como agua en mayo. Gente sin antecedentes, con experiencia en violencia nunca vista por aquí, sin nada que perder y deseosa de hacer méritos ante quien sea.
Más vale que las autoridades españolas se vayan entrevistando con las policías de los países de donde se saben que provienen, porque es lo mismo que cuando llega una enfermedad allende de los mares, ni sabemos tratarla ni tenemos vacuna, y no parece que haya intención de someter a una cuarentena preventiva a los que siguen llegando.
domingo, 13 de octubre de 2019
Patologías históricas.
Resulta curioso ese afán de calificar de genocida a Cristóbal Colón. Alguien que se encontró con ese inmenso pedazo de tierra en su camino hacia las Indias.
Hasta donde se llega a saber, él jamás cometió homicidio alguno, planeó menos aún exterminar pueblo alguno e incluso murió sin saber que lo que había descubierto era un nuevo continente. Se pensaba que aquello era Asia.
Y si tal inquina despierta un inocente como él, me imagino qué especie de Ley de Memoria Histórica se debe estar aplicando por allá para los verdaderos conquistadores. Con ellos no valdrá aquello de tener en cuenta la mentalidad de la época, valorar cómo se las gastaban las civilizaciones que se iban encontrando por el camino, el aporte cultural o calibrar cuántos de los "exterminados" fueron a causa de enfermedades.
Y es que si descartáramos los indígenas muertos por enfermedad, el número de víctimas de la conquista tampoco es tanto.
La Peste Negra que asoló Europa en el siglo XIV vino de Asía, y a nadie se le ocurre calificar de genocidas a los habitantes de esas tierras. Supongo que los mercaderes italianos también llevarían alguna que otra enfermedad a Asía y causarían su debida mortandad.
Hoy, debido a la globalización, se podría decir que las enfermedades también son globales, y si algunas están más localizadas en puntos geográficos como el Ébola, se debe al clima favorable para su desarrollo, pero mucho me temo que con el cambio climático, hasta eso va a cambiar.
Hasta donde se llega a saber, él jamás cometió homicidio alguno, planeó menos aún exterminar pueblo alguno e incluso murió sin saber que lo que había descubierto era un nuevo continente. Se pensaba que aquello era Asia.
Y si tal inquina despierta un inocente como él, me imagino qué especie de Ley de Memoria Histórica se debe estar aplicando por allá para los verdaderos conquistadores. Con ellos no valdrá aquello de tener en cuenta la mentalidad de la época, valorar cómo se las gastaban las civilizaciones que se iban encontrando por el camino, el aporte cultural o calibrar cuántos de los "exterminados" fueron a causa de enfermedades.
Y es que si descartáramos los indígenas muertos por enfermedad, el número de víctimas de la conquista tampoco es tanto.
La Peste Negra que asoló Europa en el siglo XIV vino de Asía, y a nadie se le ocurre calificar de genocidas a los habitantes de esas tierras. Supongo que los mercaderes italianos también llevarían alguna que otra enfermedad a Asía y causarían su debida mortandad.
Hoy, debido a la globalización, se podría decir que las enfermedades también son globales, y si algunas están más localizadas en puntos geográficos como el Ébola, se debe al clima favorable para su desarrollo, pero mucho me temo que con el cambio climático, hasta eso va a cambiar.
domingo, 6 de octubre de 2019
Cámaras.
Es evidente que muchos de los inventos que se hacen para colaborar en el esfuerzo bélico, después revierte en una ventaja para la sociedad. Se inventan aparatos, tecnologías y mecanismos que tras el periodo dedicado al exterminio del prójimo, con la paz se emplea en el desarrollo y bienestar de la humanidad, por paradójico que pueda parecer.
Algo parecido pasa en el deporte. Mucha de la tecnología que inventan los ingenieros para que coches y motos lleguen al máximo de velocidad y seguridad (sobre todo esto último), después pasan a los utilitarios que discurren por nuestras carreteras.
Y un ejemplo más que claro lo hemos podido ver últimamente en la República China, allí la Policía ha desarrollado un sistema de cámaras de seguridad capaz de detectar y localizar en sus calles el rostro de alguien que estén buscando. Hay miles y miles de ellas por todo el país.
Recientemente han hecho una demostración fehaciente. Un periodista de la BBC proporcionó su fotografía a las Autoridades, a continuación se alejó en coche durante unos minuto y comenzó a pasear por las atestadas calles de una ciudad. En cuestión de siete minutos había sido localizado.
En este caso me parece obvio quiénes han hecho el trabajo previo para llegar a esta maravilla tan inquietante de la tecnología: los miles y miles de bazares chinos que por todo el mundo tienen instalado un sistema de cámaras que permiten el seguimiento concienzudo de los clientes para que ni uno de ellos hurte o dañe alguno de los productos puestos a la venta (Amén del seguimiento físico que acompaña al electrónico). Y eso ante nuestras confiadas narices.
Algo parecido pasa en el deporte. Mucha de la tecnología que inventan los ingenieros para que coches y motos lleguen al máximo de velocidad y seguridad (sobre todo esto último), después pasan a los utilitarios que discurren por nuestras carreteras.
Y un ejemplo más que claro lo hemos podido ver últimamente en la República China, allí la Policía ha desarrollado un sistema de cámaras de seguridad capaz de detectar y localizar en sus calles el rostro de alguien que estén buscando. Hay miles y miles de ellas por todo el país.
Recientemente han hecho una demostración fehaciente. Un periodista de la BBC proporcionó su fotografía a las Autoridades, a continuación se alejó en coche durante unos minuto y comenzó a pasear por las atestadas calles de una ciudad. En cuestión de siete minutos había sido localizado.
En este caso me parece obvio quiénes han hecho el trabajo previo para llegar a esta maravilla tan inquietante de la tecnología: los miles y miles de bazares chinos que por todo el mundo tienen instalado un sistema de cámaras que permiten el seguimiento concienzudo de los clientes para que ni uno de ellos hurte o dañe alguno de los productos puestos a la venta (Amén del seguimiento físico que acompaña al electrónico). Y eso ante nuestras confiadas narices.
lunes, 30 de septiembre de 2019
El orden de factores a veces sí influye.
Había una mujer joven que estaba entrevistando a posibles pretendientes. Al no haber leído esta columna regularmente, su único requisito previo en una pareja era que tuviera mucho dinero.
Un caballero comentó que su riqueza consistía en 40 acres de tierra. La joven se burló, "Eso no es ni un rancho. ¿Dónde está "ubicado"?
A lo que el magnate respondió con acento: "En el centro de la ciudad de Dallas".
Desde luego que abrir la boca antes de tiempo puede ser un grave error, asimismo lo puede ser el mantenerla cerrada no aprovechando la ocasión. Se trata de algo parecido al juego de feria donde uno ha de disparar al patito que se mueve por la galería. Hay que tirar justo en el momento, ni antes ni después.
A finales del siglo XIX, una mujer joven decidió buscar marido. No era mal parecida, pero mentalmente había establecido que el principal y fundamental requisito era que su pretendiente tuviera mucho dinero pues no deseaba trabajar ni pasar agobios financieros el resto de su vida.
Para agilizar el proceso, puso un anuncio en el periódico y concertó una serie de entrevistas. Tras varias de ellas y que la fueron decepcionando, llegó un caballero, agraciado y relativamente joven, cuando éste fue interrogado acerca de su riqueza, comentó que ésta consistía en 40 acres de tierra, que vendrían a ser 161.874 m2. La joven se burló diciendo que eso no llegaba para ni un rancho, que dónde estaba ubicada esa nimiedad.
A lo que el magnate respondió con fuerte acento sureño mientras se levantaba: "En el centro de la ciudad de Dallas".
Ignoro si la buscamaridos consiguió esposo finalmente, pero desde luego que dejó pasar una buena oportunidad por simplemente haber hecho primero la segunda pregunta y luego el comentario, que sin duda no hubiera sido el que fue.
Un caballero comentó que su riqueza consistía en 40 acres de tierra. La joven se burló, "Eso no es ni un rancho. ¿Dónde está "ubicado"?
A lo que el magnate respondió con acento: "En el centro de la ciudad de Dallas".
Desde luego que abrir la boca antes de tiempo puede ser un grave error, asimismo lo puede ser el mantenerla cerrada no aprovechando la ocasión. Se trata de algo parecido al juego de feria donde uno ha de disparar al patito que se mueve por la galería. Hay que tirar justo en el momento, ni antes ni después.
A finales del siglo XIX, una mujer joven decidió buscar marido. No era mal parecida, pero mentalmente había establecido que el principal y fundamental requisito era que su pretendiente tuviera mucho dinero pues no deseaba trabajar ni pasar agobios financieros el resto de su vida.
Para agilizar el proceso, puso un anuncio en el periódico y concertó una serie de entrevistas. Tras varias de ellas y que la fueron decepcionando, llegó un caballero, agraciado y relativamente joven, cuando éste fue interrogado acerca de su riqueza, comentó que ésta consistía en 40 acres de tierra, que vendrían a ser 161.874 m2. La joven se burló diciendo que eso no llegaba para ni un rancho, que dónde estaba ubicada esa nimiedad.
A lo que el magnate respondió con fuerte acento sureño mientras se levantaba: "En el centro de la ciudad de Dallas".
Ignoro si la buscamaridos consiguió esposo finalmente, pero desde luego que dejó pasar una buena oportunidad por simplemente haber hecho primero la segunda pregunta y luego el comentario, que sin duda no hubiera sido el que fue.
domingo, 22 de septiembre de 2019
Ofendidos.
Esto se va a poner de lo más interesante después de que Trudeau se haya planteado dimitir porque en el pasado remoto se disfrazó de negro. No es que vejara a la raza negra, simplemente se disfrazó de Aladino y tuvo a bien pintarse la cara de negro.Ignoro si todo ello se debe a un arrepentimiento repentino del canadiense, que lo dudo, a una sugerencia de alguien de su entorno, o alguno que ha visto las fotos y ha visto tajada o se ha viso ofendido.
No sé en qué acabara todo ello, pero ya veo que para el próximo carnaval de Cádiz va a ser todo un quebradero de cabeza saber de qué disfrazarse: Ni de otra raza, otro sexo ( a no ser con certificado notarial de tener sensación de pertenecer a ese género), ni de animal por aquello de los veganos, por supuesto nada de niños o una profesión que no sea la propia, que ya andarán los Sindicatos al quite.
Sólo va a quedar lo de futbolista (mientras no se meta la Liga Profesional de Fútbol de por medio) y lo más socorrido de monja u obispo, este último no podrá ser gordo para no soliviantar a los subiditos de peso.
¿Y si todos se disfrazaran de Trudeau?
domingo, 15 de septiembre de 2019
1984.
Me enteré ayer de que en China andan haciendo experimentos en las aulas. Se trata nada menos que de instalar una cámara especial. Dicha cámara se enfoca a los rostros de los alumnos cada 30 segundos, y tiene un software que le permite detectar si en ese momento el estudiante está despistado, cansado, aburrido o simplemente, dormido. En ese caso, informa inmediatamente al profesor para que tome la medida correspondiente.
Al parecer en Suecia se ha hecho algo parecido, solo que en este país la Justicia lo ha echado atrás, porque incluso contaba con el beneplácito de los padres. En China se da por supuesto el beneplácito de los jueces.
Si eso se hace con estudiantes, que de momento no aportan nada tangible a la sociedad, qué no estarán pensando hacer con los trabajadores, a los que se paga un sueldo y de los que se espera el máximo beneficio.
Veo que dentro de 100 años cada trabajador tendrá un microdrón revoloteando sobre su cabeza mientras está en su puesto de trabajo, y si se duerme, despista o se pone a charlar con el colega, el maldito aparato le soltará una descarga eléctrica que le llamará al orden. Con mayor o menor potencia según la reincidencia.
Y es que ya tenemos el futuro aquí.
Al parecer en Suecia se ha hecho algo parecido, solo que en este país la Justicia lo ha echado atrás, porque incluso contaba con el beneplácito de los padres. En China se da por supuesto el beneplácito de los jueces.
Si eso se hace con estudiantes, que de momento no aportan nada tangible a la sociedad, qué no estarán pensando hacer con los trabajadores, a los que se paga un sueldo y de los que se espera el máximo beneficio.
Veo que dentro de 100 años cada trabajador tendrá un microdrón revoloteando sobre su cabeza mientras está en su puesto de trabajo, y si se duerme, despista o se pone a charlar con el colega, el maldito aparato le soltará una descarga eléctrica que le llamará al orden. Con mayor o menor potencia según la reincidencia.
Y es que ya tenemos el futuro aquí.
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